SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

Domingo, Enero 7, 2018

Isaías 60,1-6     Salmo 71       Efesios 3,2-3a.5-6    Mateo 2,1-12

La Iglesia  nos invita en este domingo a celebrar una nueva solemnidad, la de la epifanía del Señor.  Celebramos en esta fiesta el anuncio profético dirigido a Jerusalén y a nosotros: "Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria" (Is 60,2).  La presencia salvadora de Dios en medio de su pueblo tendrá repercusiones en todos las naciones; lo que estaba  oculto y aun no se comprendía en la revelación del proyecto divino,  ahora es dado a conocer: "consiste que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros de un mismo cuerpo y participan de la misma promesa hecha por Cristo Jesús a través del evangelio" (Ef 3,6).

Recordemos brevemente los acontecimientos que hemos celebrado durante este tiempo para poder comprender de manera adecuada esta solemnidad de la epifanía.  La fiesta de Navidad tiene dos momentos muy intensos: el primero es  la celebración propia del nacimiento del Salvador, el segundo es  la fiesta de la Epifanía o de los reyes magos.  La fiesta de la Epifanía o de los reyes magos en otras latitudes tiene un sentido cultural y festivo distinto al de nuestra región, tal vez el mismo tono celebrativo del día del nacimiento de Jesús. Reconociendo que   llegamos a esta celebración algo cansados y con cierta sensación de que este domingo de Epifanía ya es un apéndice de la Navidad; se hace necesario recuperar el verdadero sentido de esta fiesta que no es otro que la manifestación salvadora de Dios a todos los pueblos en la persona de Jesucristo. Es decir,  Dios nos da a conocer  una nueva forma de relacionarnos; relación que no se expresa por  la fuerza poderosa de las armas o por la invasión de un pueblo fuerte a uno más pequeño que   ha de caracterizar la manera de construirnos como mundo en éstos últimos tiempos. Este no es el querer de Dios ni la manera como él nos invita a proceder.

En este sentido, podríamos preguntarnos: ¿qué claves ofrece Dios al revelarse o manifestarse a todos los pueblos de la tierra como salvador?. En el Evangelio de San Mateo que hemos escuchado hoy encontramos algunas respuestas a esta pregunta.  Indica el evangelista "Jesús nació en Belén...en tiempos del rey Herodes" (Mt2,1). La afirmación es interesante, el salvador nace en su pueblo, con la pobreza y limitaciones de su región; y es allí  donde se construye el escenario del nuevo reino. No es el de Herodes, el reyezuelo que ostentaba poder acabando con todo lo que le sonaba a amenaza, pero que a la vez era vasallo del Imperio Romano. El reinado de Jesús es distinto; no requiere ser reconocido por los poderosos, el reconocimiento es dado por los humildes y sencillos; por hombres como los sabios de oriente: "Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se puso encima de donde estaba el niño" (Mt 2,9).

 ¡Qué bella forma para expresar lo que genera Dios en el corazón del que inicia la búsqueda de lo verdadero y auténtico¡  Lo que causa una inmensa alegría en el corazón de nuestros pueblos no será el resultados de los  avances económicos, políticos y científicos; por el contrario, es el reconocimiento sincero de que los dones preciosos que hemos recibido del Seño no son para el uso de unos pocos “Herodes”, sino para presentarlos de manera humilde y solidaria a todos los hijos de Dios.

Como los sabios de oriente luego de este encuentro revelador con Jesucristo, es necesario que, reconociendo en nuestra vida la manifestación de Dios, emprendamos nuevos caminos en los cuales la compañía de Dios es indispensable para el cumplimiento de su voluntad.

 

Padre Ramón

Anteriores Homilias

  • Lunes, Abril 02, 2018

    No alcanzará un solo día para festejar el acontecimiento de la Resurrección de Cristo, por eso la Iglesia destina en el tiempo los ocho días siguientes conocidos como Octava de Pascua para festejar, vivir y acoger este glorioso misterio.

  • Domingo, Abril 01, 2018

    Hechos de los Apóstoles 10,34a.37-43.   Salmo 118.    Colosenses 3,1-4.       Juan 20,1-9.

  • Viernes, Marzo 30, 2018

    Isaías 52,13-53,12       Salmo 31      Hebreos 4,14-16;5,7-9     Juan 18,1-19,42

D L M M J V S
1
 
2
 
3
 
4
 
5
 
6
 
7
 
8
 
9
 
10
 
11
 
12
 
13
 
14
 
15
 
16
 
17
 
18
 
19
 
20
 
21
 
22
 
23
 
24
 
25
 
26
 
27
 
28
 
29
 
30
 
31