NAVIDAD DEL SEÑOR

Miércoles, Diciembre 25, 2019

Después de cuatro semanas en las que domingo a domingo encendimos una luz en la corona de adviento para preparar la llegada del mesías; hemos puesto la imagen del niño Jesús en el pesebre. Es la imagen más pequeña y alrededor de ella giran todas las demás dando especial relevancia a la sencillez, la humildad y la fragilidad del niño. Este acto tan sencillo que tradicionalmente hemos venido haciendo durante mucho tiempo, nos recuerda que el niño de Belén ha nacido, que el salvador del mundo está en medio de nosotros y es por ello que empezamos a celebrar la navidad.

​Al adentrarnos en esta celebración maravillosa, la palabra de Dios nos ayuda a comprenden y ahondar en su significado; por ello podemos afirmar con profunda fe que: “ahora en este momento final, Dios nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo también el universo” (Hb 1,2). Con el nacimiento de Jesús, Dios se hace hombre compartiendo en todo nuestra condición menos en el pecado. Con el nacimiento de su hijo Jesús, Dios nos muestra cómo se debe vivir seguros de que él nos salvará: “La Palabra era la luz verdadera, que con su venida al mundo ilumina a todo hombre” (Jn 1,9).

​Durante todo el tiempo de adviento le hemos pedido insistentemente al Señor que su presencia en medio de nosotros nos traiga toda clase de bendiciones de tal manera que lo acojamos en nuestra vida de manera humilde y sencilla, como María, como José, como los pastores de Belén. Hemos proclamado que queremos hacer lo que el Señor quiere, que estamos dispuestos a cumplir su voluntad; queremos que también en nosotros se cumplan las promesa que desde antiguo los profetas anunciaron y que escuchamos hoy en el libro de Isaías: “el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén. El Señor manifiesta su poder” (Is 52,9). Al aceptar a Jesús en nuestra vida y permitirle que nazca en la familia, en los barrios y en todo nuestro País, estamos permitiéndole a Dios que cure las heridas que todos tenemos a causa de la violencia, le estamos dando cabida a su amor que permite que no perdamos la felicidad a causa de nuestro egoísmo porque su vida nos enseñará a no destrozarnos unos a otros de manera irracional.

​La liturgia de la Iglesia nos permite profundizar y celebrar con mucho gozo y alegría este tiempo de navidad, estos ocho días siguientes conocidos como la octava de pascua, son propicios para fijar nuestros ojos en el niño del pesebre y conocer lo que Dios dice a través de su ternura, silencio y fragilidad. No hay mejor código para descifrar a Dios y su plan salvador que dejarse interpelar, cuestionar y transformar por “la palabra que se ha hecho carne y ha puesto su morada entre nosotros”.

​Que en estos días de tranquilidad y silencio espiritual podamos dejarnos transformar por el misterio del “Dios hecho hombre” para que en todos los momentos de nuestra vida recurramos a él y confiemos en que Jesucristo es el único que puede salvarnos y salvar nuestra sociedad que vive en la oscuridad. No dejemos de proclamar que Dios está con nosotros, camina con nosotros y quiere lo mejor para nosotros porque: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros; y hemos visto su gloria, la gloria propia del hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).

-Padre Ramón Zambrano-

Anteriores Homilias

  • Domingo, Agosto 02, 2020

    "¿Quién nos separará del amor de Cristo?" (Rom 8,35). A esta pregunta san Pablo afirma que nada podrá separarnos porque "Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas" (Rom 8,37). Eso que desde el antiguo testamento los profetas proclamaron de Dios: un Dios fiel, que cumple la alianza y que tiene la capacidad de saciar plenamente a quien se acoge a Él, encuentra su total cumplimiento en Jesucristo.

  • Domingo, Julio 26, 2020

    “Pídeme lo que quieras, que yo te lo daré” (1 R 3,5). La Palabra de este domingo desarrolla una de las inquietudes más profundas y permanentes que habita el corazón humano ¿qué es lo más importante en la vida? ¿Qué es lo que verdaderamente me hace feliz?

  • Domingo, Julio 12, 2020

    “Así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, cumplirá mi voluntad y llevará a cabo mi encargo” (Is 55,11). Una petición especial hacemos todos al Señor hoy con esta palabra que se ha proclamado: la gracia de que penetre poderosamente en nuestra vida; como la lluvia en la tierra, que empapa la semilla y la hace germinar.

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