CELEBRACIÓN DE LA CENA DEL SEÑOR - JUEVES SANTO

Jueves, Marzo 29, 2018

Éxodo 12,1-8.11-14    Salmo 116    1 corintios 11,23-26      Juan 13,1-15

Iniciamos con esta celebración el triduo santo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Después de evocar el paso de Dios y su acción liberadora en el éxodo del pueblo de Israel, empezaremos a vivir ahora el paso definitivo de Jesucristo al Padre. El sentido de este día y de lo que sucederá con Jesús está bien descrito en las primeras líneas del evangelio: "Y Él, que había amado a los suyos, que estaban en el mundo, llevó su amor hasta el extremo" (Jn 1b).

En el momento más extremo y aun sabiendo Jesús la decisión de Judas, su voluntad de compartir con sus amigos e invitarlos a que lo recuerden desde el servicio es inquebrantable: "se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la ciñó a la cintura"(Jn 13,4); el mensaje para cualquier Israelita es claro: Jesús se traslada al puesto del servidor, el último, el que no tiene manto, sólo toalla o delantal, porque su labor es atender a todos los comensales. Sin embargo hay otro gesto aun más radical que el Señor realiza en esta cena: "Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura" (Jn 13,5). El Amor extremo de Dios a la humanidad Jesús siempre lo ha identificado con la capacidad de servicio extremo y desinteresado; por eso el seguidor de Jesús no debe esperar honores, o reconocimiento, ni subir de puesto; únicamente estar en el mundo como un servidor.

Es muy interesante de observar la actitud de Pedro; no logra trasladarse al nivel de servicio de Jesús; él está fijo en una posición arribista: “Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?” Pasará otro tramo más para que el Apóstol entienda el significado del lavatorio. El evangelio del discípulo amado presenta este episodio porque también aun siendo nosotros seguidores del Señor, estamos anclados en modelos clasistas, cortesanos y trepadores, muy lejanos del evangelio.

Jesús luego del lavatorio se pone de nuevo el manto, pero el evangelio de Juan no indica que se ha quitado la toalla, por eso resuenan poderosamente para los discípulos y en este jueves santo para nosotros, las palabras de Jesús: "¿Comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros?”(Jn 13,12). Hacer presente a Jesús de nuevo en la Cena del Señor, es proclamar el paso liberador de Dios por nuestra historia, que nos compromete a entender la vida de la misma manera como Jesús la entendió, en el servicio total y sin reservas por todo el hombre y por todos los hombres.

Al adorarlo y expresarle nuestra gratitud total en la adoración prolongada del Santísimo Sacramento en la reserva solemne luego de esta celebración, tenemos presente nuestra familia, nuestro país, la situación de los creyentes perseguidos  en los países de mayoría Islámica, nuestro mundo y en especial, a todos los que hemos decidido seguirlo en la vida sacerdotal y religiosa para que en el altar del jueves santo resuene poderosamente su Presencia Eucarística que continuamente nos dice: "si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, vosotros debéis hacer lo mismo unos con otros. Os he dado ejemplo para que hagáis lo que yo he hecho con vosotros" (Jn 13.14-15)

 

Padre Ramón

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