XXVIII Domingo del Tiempo ordinario - Ciclo C

Viernes, Octubre 11, 2019

En este mundo que es considerado globalizado en el cual podemos compartir con diferentes personas y culturas; además de conocer en tiempo real lo que sucede en todo el orbe, nos encontramos con situaciones y hechos que pueden ser considerados como paradójicos y por qué no decirlo, contradictorios.

Hace apenas unos días el Santo Padre Francisco se reunió en Asís con los líderes religiosos del mundo para compartir un momento de oración a Dios pidiéndole por la paz de toda la humanidad; mientras esto ocurre, otras personas, consideran que la dimensión religiosa no es importante para la vida y que ella no debe tenerse en cuenta al momento de decidir lo que es realmente importante. En un primer momento, podríamos pensar que estas personas pueden ser ateas, agnósticas o alejadas; y más que hacer un juicio sobre su condición, como cristianos deberíamos interrogarnos: ¿por qué en un país de raíces católicas existe una resistencia tan fuerte a lo religioso?, si mucha gente busca a Dios: ¿ porqué en algunos sectores de opinión como políticos, magistrados e intelectuales inclusive, pretenden desconocera Dios alejándolo de la realidad que vive nuestra nación? O será que estas actitudes evidencian cierta incoherencia entre lo que decimos y hacemos quienes nos llamamos y profesamos como cristianos católicos?. Deberíamos recordar que el mensaje salvador y sanador del Señor va dirigido a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que aceptan la voluntad de Dios en sus vidas.

Las lecturas proclamadas en este domingo van a recordar la decisión de Dios de salvar y sanar a todos, a los que lo conocen y a los que no lo conocen. En la primera lectura que hemos escuchado en esta eucaristía, se nos muestra como el profeta Eliseo cura de lepra a Naamán un extranjero que no conoce a Dios pero que al experimentar su favor y la gratuidad del profeta, descubre quién es el verdadero Dios; hecho que lo llevará a proclamar: "Porque tu siervo no ofrecerá ya holocaustos y sacrificios a otros dioses fuera del Señor" (2 Re 5,17). Además del reconocimiento que Naamán hace sobre quien es el verdadero Dios y a quien debe adorar; la lectura nos muestra como el Profeta Eliseo, con su palabra y con su testimonio de vida permite que otros, que no conocen a Dios, puedan acercarse a él para así conocerlo y seguirlo.

Algo parecido a lo narrado en el segundo libro de los Reyes, ocurre también con Jesús al encontrarse con los diez leprosos. Mientras que nueve de ellos acuden a presentarse al templo para incorporarse de nuevo al pueblo creyente de Israel; solo uno, el que no es judío sino Samaritano, es decir cismático, que no pertenece al pueblo fiel de Israel, es el único capaz de devolverse y reconocer a Dios en Jesucristo. Los cuestionamientos que Jesús expresa en el relato de Lucas, también podemos asumirlos como interrogantes que el Señor nos hace hoy: ¿no quedaron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿Tan solo ha vuelto a dar gracias a Dios este extranjero? (Lc 17,17). ¿Acaso Jesucristo no está cuestionándonos a los que venimos al templo pero no tenemos una relación agradecida con él? Muchos de los que no vienen al templo se cuestionan por nuestra dureza y forma inadecuada de vivir la fe y presentar las cosas de Dios; prueba de ello es que algunas veces nosotros, los creyentes, nos sonrojamos cuando los que dicen no creer, evidencian con sus obras y sus palabras actitudes que manifiestan la presencia de Dios en sus vidas, sin necesidad de proclamar a viva voz su creencia en el Dios de Jesucristo.

Que este encuentro tan intenso que tenemos con el Señor en la eucaristía del domingo, el Señor nos fortalezca e ilumine para vivir con paciencia y amor con todos aquellos que están alejados de Dios mostrando con nuestra vida el amor, el perdón y la misericordia que anunciamos con nuestra palabra y que debemos confirmar con las actitudes cotidianas de la vida. Que no perdamos nuestra identidad como católicos que confían en la voluntad del Señor para que nuestras palabras y acciones evidencien el compromiso cristiano que hemos adquirido de tal forma que como comunidad construyamos el reino de Dios y así, renovemos la importancia y el significado de tener en cuenta a Dios en todos los ámbitos de la vida.

_Padre Ramón Zambrano-

Anteriores Homilias

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  • Sábado, Agosto 08, 2020

    Vivimos en el "imperio del ruido y las emociones"; casi podríamos afirmar que si lo que nos llega no es estruendoso, no nos hace llorar o sentir euforia de manera inmediata, no es válido, ni aceptable, ni convincente. Por eso las lecturas de hoy son muy interesantes, sobre todo para aquellos que están en la búsqueda de Dios y quisieran encontrar sentido a la vida.

  • Domingo, Agosto 02, 2020

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